AGAR-AGAR Un tesoro del fondo del mar
Este alga marina que crece a una profundidad de hasta
80 mts. es la alternativa vegetal a las gelatinas de origen animal. A pesar de su insípido sabor, esta planta
acuática ofrece múltiples posibilidades culinarias y muy beneficiosas para la
salud.
Con
el AGAR AGAR se pueden hacer postres
fáciles, deliciosos, atractivos y sobre todo muy nutritivos, especialmente
interesantes para los niños: Jaleas, puddings, patés, flanes transparentes
llenos de frutas, tarrinas de verduras.
Para obtener la gelatina, hay que tener las hebras del agar agar en agua
caliente, a fuego muy bajo hasta que se disuelva del todo, lo que sucede en
aprox. 10 minutos.
EL AGAR AGAR, además de otros muchos minerales, vitaminas y
oligoelementos, es una fuente extraordinaria de yodo, calcio y hierro, tres
nutrientes esenciales en el crecimiento de los niños. Resulta por tanto muy interesante como
aporte suplementario, para convalecientes, embarazadas, enfermos y ancianos, ya
que además es muy digestivo.
No hay que olvidar que el mayor reservorio de los más vitales y
concentrados nutrientes está en el fondo del mar y más concretamente en las
algas.
Este tesoro del fondo del mar por otra parte es un laxante vegetal, rico en fibra soluble y es tan suave que
resulta de gran ayuda en caso de hemorroides;
Neutraliza los tóxicos que se acumulan en el tracto intestinal y es un
buen desinflamante de las paredes del estómago.
No aporta ni una sola caloría y además retrasa la absorción de los azúcares y de las grasas; Con lo primero se consigue que los azúcares aporten energía a más largo plazo, y con la absorción lenta de las grasas, que se reduzcan los niveles de colesterol.
Nuestro
organismo reconoce y asimila muy bien y sin dejar residuos los elementos que
provienen del mar y especialmente de los vegetales del fondo marino. Los nutrientes de este alga, EL AGAR AGAR,
evitan e incluso detienen la caída del
cabello y favorecen la flexibilidad de las articulaciones.
Si la textura
gelatinosa del agar agar que se obtiene con las láminas no resulta de vuestro
agrado, se pueden echar las hebras de este alga en la ensalada o en la sopa,
tal y como se hace en la cocina oriental desde hace más de 2.000 años.
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