- Senos frontales
- Senos etmoidales
- Senos maxilares
- Senos esfenoidales
- Fuertes dolores de cabeza
- Congestión u obstrucción nasal
- Respiración dificultosa
- Alergias de muchas clases
- Otitis de repetción
- Faringitis y laringitis
- Afonía
- Tos persistente
- Cansancio anormal
- Ronquidos
- Pérdida del olfato o gusto
- Presión en alguna parte de cara o cabeza
- Entumecimiento u hormigueo en la cara
- Halitosis, mal aliento por boca o nariz
- Irritación, conjuntivitis o dolores intraoculares
- Rinorrea continua
Y esto último lo he visto muchas veces.
Cuando la crisis se hace crónica: Gotas, spray, antibióticos, antihistamínicos, antiinflamatorios o analgésicos para el dolor de cabeza… y a seguir.
Estos tratamientos pueden resultar necesarios y muy útiles en determinados cuadros agudos. pero si el problema vuelve una y otra vez, considero que además de aliviar el síntoma debemos preguntarnos porqué persiste.
Cuando el cuerpo enciende repetidamente un piloto de alarma, apagar la luz no significa haber reparado la avería.
Sinusitis aguda y sinusitis crónica
También es importante distinguir entre una SINUSITIS que aparece de manera puntual y otra que se mantiene durante mucho tiempo.
Una sinusitis aguda suele durar un periodo limitado y frecuentemente aparece relacionada con un proceso infeccioso o respiratorio.
En cambio, cuando la inflamación y los síntomas persisten durante un periodo prolongado estamos ante una SINUSITIS CRÓNICA
En estos casos resulta especialmente importante valorar qué factores pueden estar favoreciendo su recidiva continua, pero sobre todo cuál es la raiz de la dolencia para poder resolverla definitivamente.
Porque , de ninguna manera vivir congestionado paliando sobre la marcha debería convertirse en la solución.
Mirar más allá del síntoma
Una de las cosas que he aprendido a lo largo de más de cuatro décadas de práctica es que la etiqueta de la enfermedad a la hora de aportar soluciones efectivas y duraderas apenas me aporta información.
Me interesa sobre todo la persona que lo padece, su higiene de vida, su genética y su entorno
Desde cuándo tiene el problema. Cómo empezó. Con qué frecuencia aparece. Cómo respira. Cómo descansa. Qué hábitos tiene y qué otros factores pueden estar interviniendo.
Porque dos personas pueden llegar a consulta diciendo, “ tengo sinusitis" y, sin embargo, encontrarnos ante dos historias completamente diferentes.
El nombre puede ser el mismo.
La persona nunca lo es.
¿Cuándo conviene consultar?
Cuando la congestión o el dolor son intensos, los síntomas duran demasiado o aparecen repetidamente, conviene acudir al médico o terapeuta especializado.
También debe buscarse atención médica ante síntomas preocupantes como inflamación alrededor de los ojos, alteraciones visuales, fiebre elevada o persistente, dolor de cabeza especialmente intenso, confusión o rigidez de cuello.
No toda congestión ni todo dolor facial significa que exista una SINUSITIS por eso es mportante desenmascarar a tiempo la dolencia , sea la que sea.
Saber exactamente qué está ocurriendo es siempre el primer paso para poder actuar.
Entender qué ocurre para poder cuidarnos mejor
Nuestro cuerpo tiene muchas maneras de avisarnos de que algo no funciona como debería.
La congestión, la presión facial o la pérdida de olfato no deberían convertirse simplemente en molestias con las que aprendemos a convivir durante años.
A veces bastará con acompañar un proceso puntual.
Otras veces habrá que investigar un poco más.
Pero entender qué es la sinusitis, por qué se produce y qué está dificultando el funcionamiento normal de nuestros senos paranasales nos permite dejar de mirar únicamente el síntoma y empezar a comprender el problema.
Si quieres profundizar en sus síntomas, los diferentes tipos de sinusitis y las opciones para abordarla, puedes continuar leyendo mi guía completa sobre “Sinusitis: síntomas, causas y tratamiento”
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